PASEN Y LEAN!



Hola Chicos! ¿Cómo están? Van llegando historias, producciones, videos; para compartir y para acercarnos de otra manera en este contexto de aislamiento.

Aquí les dejo un nuevo texto de Guadixius17, “Sus regalos, mi atardecer”, y debajo el link para ver un video donde su autora lo lee.


Hermoso trabajo!! Gracias por este regalo y por tu presencia Guadixius!
Que lo disfruten! 

Y los invito a enviar sus creaciones (textos, dibujos, historietas, memes, canciones, Tik Toks, videos).



SUS REGALOS, MI ATARDECER
Hace frío.

Tengo mucho frío, mis piernas tiemblan, no pueden mantener el calor, por lo menos, por sí mismas, mi nariz sigue roja en su punta; a esta altura; ya no siento mis dedos.

La tarde continúa, no puedo parar el tiempo, ni tampoco, mantenerla, tal cual, su climática impronta; es imposible. No me quejo del tiempo, siempre nos regala momentos buenos antes que malos. Primero nacemos, nos regala vida y formamos parte del mundo, luego, de apoco nos pone a prueba, para ver qué tan valientes somos, ya que, es necesario afrontar, la crueldad que conlleva vivir en él. Éste, no es perfecto.

Yo nací hace mucho tiempo, me gustó mi primer regalo, amo vivir en el mundo. Me gusta salir por las tardes, a ver el atardecer, desde el techo de mi casa, éste, es inestable, pero me da seguridad, más que cualquier otra cosa en el mundo. Las personas pueden herirte, las palabras, son su arma letal, pero, las muestras físicas, te dejan, a veces, muy marcado.

El techo de chapa es voluble, no te lo voy a negar, si piso mal, puedo caerme y por la altura, hasta matarme, me genera muchísima adrenalina subirme en él. En esta época, su base esta helada, el agua de la lluvia lo hace resbaladizo y sus ondulaciones me desesperan, no es el mejor techo del mundo, pero tampoco el peor de todos, es uno más del montón, pero, me permite ver los atardeceres, las personas no hacen eso por mí, ellas, sólo me dicen que trabaje y sea fuerte para mantener mi hogar, no se me permite llorar, ni por un instante flaquear.

Salgo todos los días a ganar esperanza. Mi padre se fue hace mucho tiempo, por lo que se, está mejor posicionado, en un lugar que ni siquiera conozco, y, que seguramente, tampoco conoceré.

Mamá, partió a un viaje, al cual no quiero sacar un pasaje, al menos, por ahora. O, tal vez sí quiero un boleto de ida, pero seria egoísta irme con ella, a su seguridad y amor que brindó siempre, a mis hermanos, y, a mí. A ellos no puedo dejarlos solos, no es justo que se críen en casas distintas y familias raras. Prometí cuidarlos con toda mi alma, pero a veces, sólo quiero alejarme de las preocupaciones y de los problemas, el único que me detiene plenamente en el suelo, es Benja, es el menor de los cinco. Su pancita, esta hinchada desde hace tres meses, los parásitos lo están comiendo por dentro, no puedo llevarlo al médico; y aun así, con el dolor y el hambre que lo carcomen desde adentro, no he escuchado de él ninguna queja hacia mí. Es tan maduro a su corta edad, ojalá, los otros dos rebeldes aprendan un poco de él. No digo que callar lo malo sea bueno, digo que él se levanta, toma su tacita de plástico, que está llena de agujeros por los costados, y, se prepara, un mate cocido con agua caliente, o, mejor dicho, hervida, se lo toma feliz como si fuera el mejor manjar del mundo, y, alegremente, se va a la escuela, está en cuarto grado. Cada vez que llego a casa, me relata todo lo que hizo, desde que entró hasta que salió.

Un día me dijo: “Gaudio, algún día te voy a ayudar para que ganemos plata, y nos compremos un mejor techo para la casa”

Yo le dije: “Algún día, y espero que todos ayudemos a repararla”

A lo que él me contestó: “Eso es imposible, Liro murió”

No me gusta recordar la muerte de mi primer mejor amigo, su nombre, está prohibido mencionarlo en casa, bueno, mamá prohibió decir su nombre; durante el último tiempo, su presencia no era de su agrado. Él siempre estuvo en contra de las injusticias, nunca se quedó callado, siempre fue un marginado, pero, si lo conocías, su locura y sus ideas, te hacían fantasear en un mundo mejor. Lamentablemente se perdió, en nuestra mente está muerto, pero la realidad no es siempre igual a la psiquis, él sigue en el mundo, tal vez, y por suerte, no con nosotros, pero sigue, en algún lugar, encerrado, por sus principios inmorales.

¿Y qué hay de los otros dos? – le pregunté a Benja, con la voz cortada, pero sin derrochar ni una gota de agua con sal, de mis ojos.

A lo que él me responde, con indiferencia y una pizca de humor:

- Eros es super vago, y Fico, es Fico, no lo imagino tocando un libro para volver a estudiar, ya lo perdimos.

El primero tiene quince años, nunca supo lo que es el sacrificio, o por lo menos, nunca aprecié su reconocimiento. Nunca escuché un gracias de su boca.

Por las noches, cuando llegaba a casa, él no estaba, solía llegar de madrugada con los labios violetas y anegrados, que resaltaban en su piel tan pálida, y a la vez, amarronada; por sus descuidos, y poco cuidado propio.

El segundo tiene trece años, ni siquiera llegó a entrar a la secundaria, se quedó en quinto grado, solo lo veo dormir y compartir los almuerzos, luego, se esfuma sin decir nada, intenté acercarme a él, pero es una tortuga, se escuda en su caparazón, no emite ni una palabra, aguanta lo que le digo, y a veces, sólo a veces, a modo de susurro, me responde; todavía te quiero. Es un buen pibe, sólo le faltó más compañía de mamá.

La tarde se está alejando, ya casi que no puedo sentir mi cuerpo. Entro a casa, está muy sola, deshabitada. Mis hermanos, están esparcidos en diferentes lugares, respeté sus decisiones, pero nadie respetó la mía, o, simplemente, nunca la hice valer.

No me gusta culpar a las personas, no tiene sentido culpar y culpar, no resolvemos nada, nunca ganaremos nada, pero, sólo con mucho esfuerzo, un poco de justicia.

Luego de doce horas de trabajo, me dirigí hacia una plaza poco frecuentada, esto se veía a simple vista, no había árboles, el pasto que alguna vez fue verde, tierno y suave, se veía seco, crocante y sin vitalidad, las hamacas estaban rotas, las cadenas oxidadas y los asientos de madera partidos por la mitad. Él, me advirtió que el lugar no era el más bello del mundo, pero, también me dijo, que tampoco es el más horrible de todos. Durante varios años, esta placita era la más hermosa de todas, luego, fue destruida, por quién sabe quién y por quien sabe qué razón. Antes de irme, dejé enterrada a la misma altura de una de las hamacas, una cajita mediana de metal.

Al alejarme caminando, me di vuelta y dije:

- Adiós; Fico Belga.

Adiós hermanito del alma, mi pequeña tortuga, descansa tranquilo. Debo admitir, que me duele mucho dejar, en esta plaza fantasmal, su materia, ya que no es su alma la que está encerrada en esa cajita de metal. El niño que yo conocí, ya no está conmigo, solo desapareció. En mis recuerdos, vaga la inocente conversación que tuvimos, hace cinco años; yo tenía su edad, él, apenas ocho años; pero eso no lo convertía en un ser inocente, era el pícaro de la casa, el payaso de las noches y de las tardes, el favorito de papá, el desprotegido de mamá.

Estábamos en la habitación que compartíamos los tres; Liro ya se había ido, y Benja, todavía dormía con nuestros padres.

- ¿Qué harías si te mueres?

Me lo preguntó en seco, yo estaba tapado con las sábanas y quería dormirme, pero, su insistencia me obligó a decirle.

- Nada, sólo me quedaría sin alma, sería un cuerpo sin valor.

- Guau…- respondió, sorprendido por mi respuesta, a la que después replicó- yo quisiera que me entierren, en la hamaca, que está al costado izquierdo, de la placita “Los Laureles”.

- Ahhh…- respondí, y me quedé dormido.

El camino fue rápido, la melancolía, estaba invadiendo de poquito mi cuerpo, el camino de tierra y las piedritas sueltas me hacían volver, cada tanto, al mundo real, si no avanzás con cuidado te tropezaras; me decía mi cabeza, cada vez que levantaba polvo de piedras con mis zapatillas.

En casa, voy en busca de Benja, él, está descansando en el jardín, riego el pasto todos los días, por lo menos, está en un mejor lugar que Fico.

Ya mencioné que no me gusta culpar a los demás, no es algo que me haga sentir mejor, simplemente no lo veo necesario, siempre puse la cara por mis hermanitos, nunca los desprotegí, pero ahora, no aguanto más.

¿Por qué el alcohol es la cura de todos los males?, ¿por qué el amor es tan temido por muchos y obtenido por pocos? ¿por qué recurrimos al primero, en lugar, de a este último?, a veces, sólo queremos desaparecer espiritualmente de el espacio en el que nos encontramos, no sabemos qué hacer, con nuestra vida, para mejorarla, por eso bebemos, el alcohol, te duerme en un sueño, que puede hacer que las pesadillas más peligrosas se hagan realidad, me duele culpar por soñar, pero en ese sueño perdí a mis hermanos.

Maldita sea la hora, en la que Liro escapó de ese frasco con barrotes, que lo mantenía alejado de la sociedad, maldecido ha sido el momento, en el que se encontró con Eros, bajo las ruedas de un auto, el cual condujo sin permiso e inundado por el alcohol; dejando un asfalto lleno de sangre caliente y palpitante.

Que otro te perdone, porque yo no seré el que te vuelva abrazar y hacer reír hasta el anochecer, no te perdonaré por lo que me quitaste, hay cosas que no pueden volver, por más que la justicia, juegue a tu favor.

Cada vez que vuelvo a casa, subo por la ventana de madera, y trepo; hacia el techo de chapa, no lo arregle, quiero que quede tal cual, lo vio por última vez mi familia, no es descuido, es un techo que te da siempre una moraleja, ve con cuidado por la vida, sin perder tu libertad y así no te caerás.

Cuando estoy en el techo, viendo el atardecer, todo se ve diferente, por un momento, los problemas y las historias tétricas desaparecen, y sólo queda la brisa cálida que choca en mi cara.

No recuperé a mis hermanos, pero Liro Belga no volverá a su estado nunca más, de la nada perdí todo, pero todas las tardes, mis hermanos me regalan un tranquilo atardecer.


Guadixius17 

























































Comentarios

  1. No comparto el pensamiento del principio pero el texto está buenísimo Guadii :3

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    1. » 🌸MUCHAS Gracias Lulii.!.
      El pensamiento, es propio del personaje, yo lo idealice para que se una persona agradecida y sencilla, me parece, que lo logré. Es decir, quería que su personalidad transmitiera sencillez y gratitud , es por eso que, es feliz con formar parte del mundo para poder disfrutar de los atardeceres, no se se enoja con el tiempo, el cree que este regala antes de quitar, no lo toma como un ser malvado, si no como algo que te enseña que en el mundo del atardecer hay momentos buenos y malos; igualmente, todo depende de la visión de cada persona. En realidad, Gaudio, es asi, ya que, había que cumplir una parte de la propuesta de la profesora; necesitaba a alguien que le transmita esperanza al lector. 🌸»

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